La cal es uno de los productos químicos más versátiles, por lo que sus  usos han sido innumerables durante la historia del hombre. Probablemente es el producto de reacción química más antiguo utilizado por el hombre.

 

Numerosas obras arquitectónicas han sido construidas mediante el uso de la cal, como por ejemplo: el Coliseo Romano, la Muralla China y en nuestro país el puente de Cal y Canto, que ha resistido sin problemas las dañinas crecidas del río Mapocho.

 

La cal proviene de la piedra caliza o carbonato de calcio (CaCO3) al igual que el cemento, las principales características de este material es que posee una alta alcalinidad (pH 12) y tiene propiedades aglomerantes.

 

El proceso de formación de la cal comienza con la calcinación de piedra caliza, esta libera dióxido de carbono y se convierte en cal viva u oxido de calcio (CaO), esta cal viva es un producto químicamente inestable que al agregarle agua, en el proceso conocido como hidratación, se convierte en hidróxido de calcio Ca(OH)2, comúnmente llamada cal apagada, cal aérea o cal hidratada, este proceso de hidratación o apagado es rápido y libera una gran cantidad de calor. La cal apagada al reaccionar con el CO2 del aire, proceso denominado recarbonatación, vuelve a formar carbonato de calcio adquiriendo las propiedades que poseía originalmente como piedra.



 



Los procesos señalados anteriormente se expresan químicamente como:

     Proceso de calcinación

CaCO3 + calor  =  CaO + CO2

     Proceso de hidratación

CaO + H2O = Ca(OH)2 + calor

     Proceso de recarbonatación

Ca(OH)2 + CO2 + tiempo = CaCO3 + H2O